Familias, niños, abuelos. Comida, bebida y merchandising. Transporte público y parking de bicis. Les voy a contar con lo que es el verdadero, Fútbol para Todos.
El plan del este domingo fue diferente a las visitas que vengo compartiendo. Por primera vez, luego de más de 10 años, volví a entrar a un estadio de fútbol y esto sucedió en Oregon, en el estadio de los Timber de Portland, uno de los equipos más importantes del estado y, según dicen, uno de los mejores del país.
Tome el tren desde Orenco Station para un viaje de unos 30 minutos, tiempo durante el cual el transporte público se llenó de un ejercito de personas de verde, la hinchada local viajando al estadio, desde luego sin custodias, sin policía y con completo respeto de todos los pasajero.
Desde luego hay algo que no han podido evitar ni en América, los re vendedores de entradas. Este importante partido estaba vendido por completo y la única forma de acceder al codiciado ingreso era a través de estos muchachos que, a una clara distancia marcada por la seguridad del estadio, ofrecían tickets a todos aquellos desalentados que recibían un no como respuesta al querer comprar su ingreso. Desde luego, dominaba la compra online con retiro en diversas ventanillas cercanas a las puertas de ingreso.
Con mi entrada en mano, gracias a mi amiga, nos adentramos en el estadio a buscar nuestros asientos. Espacios numerados claramente, con espacio para colocar tu bebida y a una distancia de no más de 10 metros del banco de los jugadores. A mi derecha una familia, a mi izquierda un grupo de amigos, en la línea de adelante una mamá con su beba de meses y su marido, a su lado un grupo de personas mayores, en los pasillos vendedores ambulantes de cerveza y comida, en la tribuna de enfrente un serivicio de comida con mozos, en las mesas ubicadas a los lados del campo, un servicio tipo restaurant. A mi derecha, detrás de uno de los arcos, la exclusiva platea del Multnomah Athletic Club (el club más parecido a un hotel 5 estrellas que veré en mi vida) y a su lado el gimnasio del club, específicamente la zona de spinning desde donde un grupo de más o menos 20 personas miraba el partido mientras hacía gimnasia. Si, mientras hacían gimnasia.
Desde luego no iba a pasar por esta experiencia sin llevarme un recuerdo, así que me fui a los locales de venta de merchandising y encontré todo lo que un fanático podría desear: remeras, buzos, pantalones, gorritos, bufandas, cobertores de celular, llaveros y más. Dado que algunos precios superaban mi presupuesto, finalmente opté por un verde cap al cual de seguro le daré uso en los días de sol.
Y la pelota comenzó a rodar
Con el estadio lleno, todo estaba listo para comenzar. Incluso la "Timbers Army", el grupo de apoyo del equipo, la tribuna en la que la gente canta, baila, alienta y prende vengalas verde después de un gol. La tribuna que tiene cerca al Timbers Joey la representación de un leñador que corta una rodaja de tronco cada vez que el equipo mete un gol. Por qué? porque el símbolo del equipo es un hacha. No obstante, dado que los tiempos han cambiado, Joey utiliza una sierra electrica. Herramienta con la que recorre todas las tribunas del estadio, prendiendo y apagando el aparato al ritmo de gritos y alientos al equipo. Crazy? Imaginan un sierra electrica en la tribuna de un River vs. Boca?
Un minuto de silencio por un jugador fallecido recientemente y luego el despliegue de la bandera del equipo y el canto al unísono del himno local. Gritos, papeles de colores, niños en el campo, gente preparada para alentar al equipo que, esta vez, se enfrentaba a Dallas.
Los 90 minutos pasaron volando. La salida, ordenada, tranquila, sin ninguna clase de incidentes. Poca presencia policial, mucha presencia familiar en un evento con más parecidos a un show o a una pelicula que a lo que nosotros conocemos como "contienda deportiva".
La "Timbers Army" cerró con un cántico que muestra su compromiso con el club y salió mutis por el foro, sin incidentes, y luego de ver el juego sin vayas, sin alambrado, sin policia, sin violencia. Les aseguro que si, tal vez, el futbol fuera así en mi pais...tal vez....y sólo tal vez...pensaría en ir a la cancha de tanto en tanto.
Moraleja: la violencia NUNCA aporta nada.
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