Historia de una de las ciudades más antiguas de USA, ballenas, lo más top de la educación universitaria americana, todo en una sola ciudad, Boston.
Este fin de semana disfruté de mi último retiro express antes de retornar a Buenos Aires. La ciudad elegida fue Boston, comenzando el recorrido el viernes con un largo viaje, con escala, de oeste a este que me hizo arribar entrada la noche a la capital de Massachusetts.
La primera impresión fue muy buena, pude tomar el subte desde el aeropuerto hasta casi la puerta de mi hotel. No obstante la noche no fue tan sencilla, luego de tres intentos de ingreso a mi habitación totalmente fallidos, con algunos reclamos al mejor estilo argentino de por medio, logré conseguir una habitación en el Boston Park Plaza. Una vez ubicada, finalmente pude salir a disfrutar de una cena en Forum, uno de los tantos bellos restaurantes de esta ciudad, y bajar revoluciones luego de un día de viaje además de prepararme para mi recorrida de fin de semana.
Sábado
Así que después de los pequeños pinguinos azules, los lobos marinos, jugar con las rayas y los tiburones, conocer a las tortugas gigantes, visitar a la anaconda, asombrarme con una gran colección de medusas de todo tamaño, color e incluso luminosas, conocer al pulpo gigante y saludar a Nemo y sus amigos de aguas tropicales, entre ellos a las langostas, me subí al crucero y me fui directo a ver de cerca a las North Atlantic Right Whales. Una visita imperdible para aquellos que son amantes de la naturaleza.
Siguieron algunos intentos fallidos de paseos dado que, por algún motivo, en Boston todos los lugares turísticos cierran a las 17 hs. Hice un intento por conocer el Red Sox Stadium y pude hacerlo, aunque solo desde afuera ya que el estadio sólo recibe visitas de 9 a 15hs. Uno de los estadios de beisbol más antiguo del país todavía en uso.
De nuevo en el subte de regreso al centro de la ciudad pude hacer mi corta lista de visitas del día, aunque pude comprobar que cada experiencia estuvo llena de vida, sobre todo al disfrutar de una de las cosas más bellas que se nos ha dado, la naturaleza.
Domingo
El domingo tenía algunos objetivos claros y todos fueron cumplidos con excelentes resultados. la primera parada, a eso de las 8AM, fue la Trinity Church sin duda una de las más bellas entre la innumerable cantidad de centros religiosos que dominan esta ciudad con una amplia variedad de credos. Increible que en una ciudad donde aquellos que no eran puritanos eran colgados en la plaza pública hoy sea centro de una gran amplitud de credos y este plena de libertad a elegir.
Mis pasos me llevaron luego a conocer el famoso Harvard Yard Debo decir que mi breve recorrida por los alrrededores fue una mezcla de sensaciones, una conjunción entre la impresión de estar en un lugar prestigioso, pero a la vez tradicional y claramente costoso, sólo al alcance de una pequeña elite. No pude eviter una mezcla de admiración y rechazo que me alejó más rápido que pausado de este lugar para seguir a mi siguiente destino, el Museo of Fine Arts.
Para mi sorpresa, este museo considerado uno de los más grandes de USA, me deleitó con obras de Monet, Rembrant, Van Gogh, entre otros. Además de una exhibición de momias, la recreación de un templo budista, arte japonés, arte moderno, entre otras bellezas de la historia del arte. Pasé allí un largo rato disfrutando de las emociones que el arte está dispuesto a ofrecerte sólo si quieres escuchar, un almuerzo en el patio central cerró la visita para dar paso a un viaje express en búsqueda de mi valija.
Ya en el aeropuerto, con la tarea cumplida, me sentí satisfecha de todo lo conocido. Creo que me quedó bastante en el tintero ya que esta es una de las ciudades más grande que he visitado en estos meses. Seguramente no faltarán oportunidades para volver y conocer más. Ya veremos, tal vez la próxima vez ya no sea de turista.
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¡Epa, amiga! ¿Qué mensaje final es ése? Confieso que voy a extrañar estas crónicas de viaje.
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